miércoles, 7 de abril de 2010

Pasión

Aquella tarde la pasé con mi deseado amor. Todo empezó después del mediodía, cuando vino a rescatarme de mi aburrida y cansina rutina. Entre besos y caricias furtivas me guió hasta el paraíso de su cuerpo, lugar donde los besos se convirtieron en el camino de una pasión desenfrenada, y las caricias furtivas el puente hacia una locura incierta, dulce y sobre todo sin límites.
Todo el tiempo de amor reprimido hizo de aquella tarde la más excitante de todos los días que alguien pueda haber vivido. Nuestras bocas se buscaban sin cesar, nuestros cuerpos nos daban todo el placer imaginable, y nuestros ojos reflejaban aquel momento único y maravilloso.
Nuestra imaginación no tenía límites, éramos libres como una paloma que alza el vuelo hacia un lugar mejor. Felices como un niño al que le dan aquel caramelo que tanto ha anhelado, y encajábamos a la perfección, como dos piezas de engranaje dentro de un inmenso reloj a punto.

2 comentarios:

Little Miss Sunshine dijo...

Woow! Definitivamente un entrada APASIONADA, con la dosis de éxtasis exacta y delicada.
Me gustó!
Te aviso que ya me aparecí por el blog, así que me pasaré más seguido por aquí a leer tus poemas.
Sigue escribiendo, un besote!

Magdalena dijo...

... tu blog! esta geniaal kawaii-girl me ha encantado! byee pasatee or el mio http://una-fantasiosa-verdad.blogspot.com